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miércoles, 27 de octubre de 2021

4 grandes emociones que debemos enseñar a los niños pequeños

Las diferentes formas en que tu hijo se comporta en realidad se derivan de una lista de cuatro emociones complejas. A continuación, te mostramos cómo explicárselas a tu hijo de una manera que él entienda para que pueda aprender a manejarlas.

Por Jenna Autuori Dedic
Traducido por Ana Cristina González // Foto: Getty Images 

Los niños, desde que tienen un año comienzan a mostrar emociones, y ya sea que te des cuenta o no, es entonces cuando empiezan a expresarse. ¿Recuerdas la vez que le dijiste a tu pequeño “Ouchie” y frunció el ceño cuando tiró ese coche de juguete? ¡Eso es una emoción! “Identificamos, demostramos y explicamos implícitamente por qué nuestros niños pequeños no deberían actuar de cierta manera al discutir, y así mismo intentamos mostrarles la manera correcta”, dice Jaime Gleicher, LMSW, terapeuta conductual del Centro de Servicios Psicológicos Harstein en la ciudad de Nueva York.

Pero a menudo no nos tomamos el mismo tiempo y esfuerzo para dar ese tipo de señales emocionales a los niños en edad escolar. “Si simplemente le vas a decir a tu hijo que vaya a su habitación cuando se porta mal, estás perdiendo la oportunidad de discutir con él sobre por qué se comportó mal y cómo podría sentirse”, agrega. Estos pequeños gestos pueden abrir la puerta a la comunicación para ayudar a tu hijo a comprender las complejidades de las emociones.

“No hay una materia en la escuela sobre la identificación y explicación de las emociones, aunque desarrollar la inteligencia emocional y el vocabulario emocional de tu hijo debe comenzar a una edad muy temprana. En mi opinión, es tan importante como aprender números, letras y clasificar los colores”, dice Gleicher. El propósito de los sentimientos es dar sentido a lo que sucede dentro y alrededor de nosotros. Los sentimientos nos brindan retroalimentación rápida para usar en función de nuestras experiencias pasadas.

Sin embargo, cuando eres joven no tienes experiencias previas para apoyarte; reaccionas en función de cómo te sientes. “Depende de los padres o cuidadores el hecho de capacitar a los niños y ayudarlos a identificar, nombrar, interpretar y usar sus emociones. Luego, los niños aprenderán un nuevo lenguaje para expresarse”, explica Gleicher. Este lenguaje es uno que no reprime, empuja, y luego explota, sino que les ayuda a comprender por qué sienten lo que sienten. “El mejor regalo que puedes darle a tus hijos es la capacidad de experimentar, reconocer y lidiar con las emociones; será su clave para la resiliencia más adelante en la vida”, dice Gleicher.

En lugar de intentar definir una larga lista de emociones para tu hijo, comienza con lo básico. Aquí encontrarás las emociones complejas más comunes de las que provienen todas las demás emociones y cómo hablar con tus hijos sobre ellas.

Ira/ enojo
La ira es un fuerte sentimiento de molestia, disgusto u hostilidad. En el caso de los niños, que pueden sentirse muy fácilmente provocados cuando un compañero o amigo agarra su juguete, la ira surge porque se desencadena su respuesta de lucha o huida. Cuando tu hijo hace un berrinche/rabieta, golpea o hace algo inapropiado, está reaccionando a los estímulos que lo hicieron sentir algún tipo de dolor o frustración.

“La ira puede parecer irracional, pero para un niño que aún no ha aprendido a regular las emociones, es una reacción natural inmediata a algún tipo de maldad que siente”, dice Jaclyn Shlisky, Psy.D, psicóloga clínica con licencia en Long Island, Nueva York. Dado que sabes que el comportamiento de tu hijo (la ira u hostilidad que muestra) proviene de alguna parte, detén lo que haces y habla con él mientras sucede el episodio.

Identifica el sentimiento y di: “Parece que estás realmente enojado” e imita los rasgos faciales de estar enojado. Es importante no utilizar palabras definitivas como “Yo veo” sobre palabras como “Parece”. Gleicher señala que es crucial que no pongas palabras exactas en una experiencia y etiquetes los sentimientos de tu hijo, pues es posible que él ni siquiera esté realmente enojado, sino que solo se sienta triste o ansioso. “Si etiquetas le das al niño la oportunidad de corregirte”, dice Gleicher.

Explica el sentimiento y di lo siguiente: “A veces las cosas no salen como queremos y eso nos hace sentir enojados y molestos”. Luego, enséñale a tu hijo cómo puede expresarse cuando se presenten esos sentimientos. Haz que tu hijo practique decir algo como: “Realmente no me gusta cuando me quitas un juguete de la mano”. Gleicher explica que los comportamientos negativos (golpear, gritar o llorar cuando se siente enojado) es la emoción subyacente que aún no se ha regulado ni recuperado. Un colapso es la emoción que no se comprende; tu hijo necesita que tú le expliques cómo se siente porque él aún no puede comunicarlo por sí mismo; esto se llama desarrollar el vocabulario emocional de tu hijo. 

“Los niños pequeños necesitan una palabra, para luego asociarla con un sentimiento y que así puedan usar sus palabras para expresar en lugar de reaccionar”, dice Gleicher. Cuando tu hijo hace una rabieta, golpea o hace algo inapropiado, Gleicher recomienda preguntarle cómo se siente además de ponerle una consecuencia. De esa manera, ellos pueden entender que la ira lleva a golpear y, cuando sienten ira, pueden expresarla de otras formas. “El mensaje siempre debe ser: tienes sentimientos, así es como se ven, está bien sentir y ninguna emoción es permanente”, dice. (También debes hacer esto en el lado opuesto del espectro, “¡Acabas de marcar un gol en el fútbol! ¿Cómo te sientes?”)

¿Cómo hacer las cosas más fáciles? Una buena técnica para enseñar a los niños sobre una emoción es señalarla en los demás. “Cuando les leas cuentos o vean películas juntos, pregúntale a tu hijo cómo cree que se puede sentir el personaje. Esto no solo aumenta el vocabulario emocional, sino que le enseña empatía, el acto de ponerse en el lugar de los demás”, dice Gleicher.

Tristeza
El sentimiento de pérdida, tristeza o decepción es uno de los principales para tus hijos. La tristeza puede ocurrir cuando tu hijo se siente asustado o cuando alguien dice o hace algo que lo hace sentir mal. La tristeza puede ser un sentimiento que sientes por extrañar a alguien (ya sea por la muerte o por la distancia) o por tener que pasar por algo doloroso (como ver a tus padres discutir). La tristeza también puede desarrollarse a través de la decepción, como el cierre temprano de las escuelas debido a la pandemia del coronavirus o un playdate con sus amigos, que no podrá suceder.

Identifica el sentimiento: “Cuando tu hijo está triste, no solo se siente triste, piensa y actúa triste”, dice la Dra. Shlisky. Las lágrimas son la señal más obvia de que tu hijo está triste, pero los niños pueden manifestar tristeza de otras formas, como ira, aislamiento e incluso apego.

“Para cuando cumplen 1 año, los bebés adquieren conciencia de que los padres pueden ayudarlos a regular sus emociones. Ellos lloran y tú vienes corriendo. A medida que superan la etapa de la infancia, los niños pequeños comienzan a comprender que ciertas emociones están asociadas con ciertas situaciones, “dice la Dra. Shlisky. El peligro de la tristeza y no comprender su origen subyacente es que la tristeza puede convertirse en ira y luego provocar un colapso. Si cada vez que tu hijo llora, tu tratas de apaciguarlo, solo estás poniendo un vendaje en una situación en lugar de ayudarlo a resolver un problema. “Los niños necesitan las herramientas para poder decir:” Me siento triste porque …” de lo contrario, están aprendiendo que sus sentimientos pueden silenciarse y no aprenderán a nombrar las verdaderas razones de su tristeza, agrega la Dra. Shlisky.

Explica el sentimiento: por ejemplo, si tu hijo pierde su peluche favorito y se siente triste, escúchalo, sea lo que sea, y déjale ver por tus acciones que tú estás ahí para él si necesita abrazos, o si solo necesita llorar. “También puedes normalizar sus sentimientos compartiendo una historia sobre cómo experimentaste una pérdida similar cuando tenías su edad. Sé honesto acerca de lo triste que acabaste y explícale cómo lloraste. Habla sobre lo que te ayudó a ti, para lidiar con tus sentimientos de tristeza. Los padres a menudo tratan de ser ​​fuertes para sus hijos, para mostrarles que todo estará bien. Sin embargo, en realidad puede ser beneficioso para un niño ver a los adultos mostrando las emociones apropiadas. Está bien decir: “Papá también está triste”. La Dra. Shlisky recomienda demostrar que los sentimientos no son algo que debamos tratar de ocultar o de lo que debamos sentirnos avergonzados.

¿Cómo hacer las cosas más fáciles? Evita decirle que use sus propias palabras para expresarse, ya que no es una expectativa razonable mientras el niño pequeño todavía está en las primeras etapas de aprender a conectar las sensaciones del cuerpo y la mente con un vocabulario de sentimientos. “Les digo a muchos padres que elaboren una tabla de sentimientos usando emojis que a todos los niños les encanta, y que la usen para enseñarles a sus hijos a reconocer cómo las expresiones faciales se correlacionan con los sentimientos”, dice Gleicher. O si no pueden poner un nombre a la sensación que están teniendo, pueden señalar la expresión que la concuerde.

Temor
Los niños no tienen miedo por naturaleza, pero los sentimientos de miedo provienen de la ansiedad y la preocupación. “Cuando los niños pequeños tienen miedo, implica cierto nivel de percepción sobre el peligro”, dice Gleicher. Algunos miedos son naturales: la mayoría de los niños le temen a los extraños, la oscuridad y la separación de sus padres. Pero tener días sin preocupaciones no es la norma. Es posible que tu hijo haya escuchado algo en la televisión, haya visto a alguien o algo que lo hizo sentir incómodo, o un evento de la vida real lo haya asustado, como por ejemplo un accidente automovilístico.

Identificar el sentimiento: dado que existen temores de los que no siempre podemos proteger a nuestros hijos, como una pandemia mundial, asegúrate de validar las preocupaciones de tu hijo sobre la situación (“Eso suena realmente aterrador”) en lugar de restarle importancia a cómo se sienten, contestándoles que todo estará bien. “Mantén la calma y sé realista en la comunicación con tu hijo para que se sienta seguro”, dice la Dra. Shlisky. 

Explica el sentimiento: Puedes expresar que tú también tienes sentimientos similares (“Yo también me siento así”) y preguntarle a tu hijo si quiere hacerte alguna pregunta al respecto. ¿Y si realmente no sabes la respuesta? Es mejor decir que encontrarás formas de aprender más para poder responder mejor. A veces, el simple hecho de permitir que tu hijo procese verbalmente lo que está sucediendo en su cabeza, es algo que le ayudará. “A veces, nuestros hijos necesitan decirnos cosas simplemente porque son demasiado pesadas para que las puedan sostener por sí mismos”, dice el doctor. Ayudarlo a sentirse seguro de que hay una puerta abierta y un oído atento en cualquier momento que lo necesite puede ser el consuelo que ha estado buscando. 

Cómo hacer las cosas más fáciles: dado que es más difícil para un niño pequeño expresar la raíz de su miedo, contar historias, representar situaciones o leer libros sobre una situación particularmente aterradora puede ayudar a los niños a superar los miedos. Los expertos recomiendan libros como The Colour Monster y Wemberly Worried para que los padres lean a los niños.

Celos
Ese monstruo llamado celos tiene una forma de sacar lo mejor o peor de nosotros, y comienza a aparecer en bebés de tan solo 3 meses, dice Francyne Zeltser, Psy.D., psicóloga en Nueva York. Es una emoción que se siente fácilmente y que a menudo se expresa (la mamá sostiene al bebé de un extraño o un hermano recibe regalos por su cumpleaños), pero el concepto de celos es difícil de explicar. Si bien a menudo se describe como sentimientos o pensamientos de inseguridad, miedo o preocupación por una relativa falta de posesión, también puede ser un sentimiento de insuficiencia, impotencia o resentimiento. “Los sentimientos de celos a menudo tienen su origen en las necesidades de un individuo que no se satisfacen. Pueden surgir de una falta de confianza y, a menudo, conduce a una sensación de inseguridad”, dice la Dra. Zeltser.

Identifica el sentimiento: Los celos y la envidia están íntimamente relacionados, sin embargo, con la envidia, quieres lo que nunca tuviste y con los celos, estás amenazado con la pérdida de algo que tienes o al menos crees que tienes.

Los celos materiales son una envidia (“Quiero lo que ella tiene”) y comienzan desde la edad de un niño pequeño. “Los niños pequeños no lo piensan dos veces antes de quitarle un juguete que quieren a un compañero. Afortunadamente, una vez que los niños se inscriben en la escuela y comienzan a comprender las normas sociales, por lo general dejan de robarles lo que quieren a sus compañeros, pero eso no les impide querer o anhelar los bienes que tienen otros niños “, explica la Dra. Zeltser. Trata de desviar el enfoque de los bienes materiales y centrarte en las riquezas no monetarias que proporciona tu familia. Quizás pueda pasar más tiempo con tus hijos debido a tu horario de trabajo flexible. También sería bueno señalar los aspectos positivos de tu hijo para que logre sentirse seguro. 

Luego están los celos sociales, por ejemplo si tu hija no ha sido invitada a una pijamada, le provocará sentimientos de inseguridad o insuficiencia. “Algunos niños tienen una comprensión de la justicia que les crea una lucha interna cuando ocurre una situación que muestra cómo algo puede ser injusto”, dice la Dra. Zeltser. La primera regla general para los padres que enfrentan los celos sociales es nunca descartar los sentimientos de su hijo. Después de todo, es posible que no creas que el drama sobre los lugares para sentarse en la cafetería pueda llegar a ser un problema que podría significar mucho para tu hijo. Una vez que tu hijo comience a hablar sobre lo que le molesta, sé comprensivo. Intenta decir: “Puedo ver cómo eso te haría sentir excluido”. Luego, resuelve el problema ofreciendo sugerencias reales para ayudar a tu hijo a superar esos sentimientos de celos, como organizar una pijamada más inclusiva (incluso con la chica que dejó a tu hija fuera) o unirse a un nuevo club o equipo en la escuela para lograr tener más amistades.

Hay otro tipo de celos con los niños pequeños que implica pensar que perderá o habrá perdido algo de afecto, atención o seguridad de otra persona debido a alguien o algo más, incluido tu interés en una actividad que le quita tiempo a él. Esto puede aparecer en las situaciones más pequeñas, como cuando tu hijo quiere tener la porción más grande de pastel de cumpleaños en la fiesta de su amigo. Si tu hijo llora cuando ve que no obtiene lo que quiere (después de todo, no es el cumpleañero), pregúntale qué está pasando que lo hace llorar (incluso si tú ya sabes por qué). Debes buscar que tu hijo hable sobre sus emociones para reconocer por qué ocurren. “Quieres validar sus emociones y reconocerlas”, dice la Dra. Zeltser. “Veo que estás molesto por el pastel” y “A veces no obtenemos lo que queremos”; la clave es nunca comenzar la siguiente oración con la palabra “pero”, ya que implícitamente estás invalidando sus sentimientos. Continúa con “y” en su lugar: “Y es normal querer el trozo de pastel más grande. Hoy vamos a dejar que lo tenga tu amigo porque es su cumpleaños”. Luego, cambia el enfoque a algo que haga que tu hijo se sienta feliz, como pedirle que le platique a su amigo lo mucho que se está divirtiendo.

Cómo hacer las cosas más fáciles: El mayor error que cometen los padres es decirle a su hijo: “No hay razón para estar triste” o “Deja de llorar” porque eso no ayuda al hecho de que tu hijo ya está triste. Solo estás restringiendo aún más sus emociones y diciéndoles que no lo demuestren, en lugar de enseñarle cómo lidiar con ellas.

Este artículo apareció originalmente en Parents.com

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17 divertidos juegos de interior y actividades para niños

Presta atención y toma nota sobre estas creativas ideas de juegos en interiores para niños que estarán en casa este verano. Todo lo que necesitas son algunos materiales simples y económicos.

Por: Isadora Fox
Traducido por: Ana Cristina González // Foto: Getty Images 

Cuando mi familia se mudó del frío de Massachusetts al soleado Austin, Texas, realmente fue un alivio. No más días fríos y húmedos encerrados en el interior con un niño inquieto. Simplemente abriría la puerta trasera, me serviría un vaso de té helado del tamaño de Texas y vería a mi hija pasar el día bajo el sol. Para nuestra suerte, tuvimos un invierno helado (sí, en realidad nevó) y el verano más lluvioso en la historia de Austin.

No hace falta decir que esto me obligó a ser bastante creativa para poder entretener a un niño pequeño. No puedo atribuirme todo el mérito: algunas mamás y papás astutos también agregaron su parte de ideas a esta lista. Así que por ahora te muestro una lista de actividades para deleitar a los niños pequeños y en edad preescolar.

Marshmallow Tinkertoys

Necesitarás una bolsa de malvaviscos y algunos palitos de pretzel delgados para construir a un amigo gordo perfecto para tus hijos,, una casa en tercera dimensión o un tipi. Tu hijo simplemente tiene que ensartar los malvaviscos con los palitos para crear su propia obra maestra. Agrégale diversión con un puerquito de juguete u otros animales en la casa y desafiando a tu hijo a ser el lobo feroz y derribarlo. 

Bingo de fotos familiares

Mejora la memoria de tu hijo y ayúdalo a saber quién es quién en tu árbol genealógico con este juego de fotos. Toma nueve fotos familiares y acomódalas en filas de tres, luego dale a tu hijo nueve cartas de juego para que sirvan como fichas de bingo. Cuando alguien grite “Papá” o “Abuela”, tu niño pequeño debe cubrir la foto con la tarjeta o ficha. Quien obtenga tres seguidos gana. 

Pizzas de galleta de azúcar

Incluso el chef con más desafíos domésticos puede llevar a cabo este dulce y sencillo proyecto que se convertirá en una pizza muy auténtica. Corta varias galletas gruesas de un rollo de masa refrigerada para galletas de azúcar. Aplánalos suavemente un poco en una bandeja para hornear galletas para ensancharlos, hornea y enfría durante unos 10 minutos. Tu pequeño chef ahora deberá decorar sus pasteles con mermelada de fresa o glaseado rojo para salsa, coco rallado para queso y M & M’s rojos para pepperoni.

Saludos de los abuelos

Saca el material para hacer manualidades y crea un negocio Hallmark en casa. Primero, tu niño debe crear la tarjeta con fotos recortadas de revistas o cualquier otra cosa que le guste. Luego le preguntas qué quiere decirle al destinatario de la tarjeta y lo escribes dentro. (Una vez recibí uno de estos de mi sobrino de entonces 2 años que decía: ″ Querida tía Isadora, me gusta morder mi cerdito. Con amor, Jared ″. Esa fue una tarjeta que nunca tiré). Deja que tu hijo selle el sobre y lo deslice en un buzón cercano.

Contando historias

Este es un truco que utilizo a la hora de dormir para dar nueva vida a las viejas historias. Empieza a leer uno de los libros favoritos de tu hijo. Cuando llegues al nudo del cuento, rétalo a que se haga cargo de la historia y agregue su propio giro. Por ejemplo, si estás leyendo Cenicienta y las hermanastras malas le han roto el vestido, pregúntale a tu hijo: ″ ¿Qué harías si alguien te hiciera eso? ¿Debería Cenicienta simplemente huir y llorar, o debería hacer otra cosa?″ Esto les enseña a los niños a usar su imaginación. 

Crea una tabla sensorial

Llena una serie de tazones (o incluso en tu lavabo) con objetos texturizados; las uvas peladas son una buena opción, al igual que los espaguetis cocidos en frío, las almohadillas de lana, la maizena o los frijoles secos. Venda los ojos de tu hijo, pídele que pase las manos y que describa lo que siente. Luego pídele que adivine el objeto.

Cuenco-a-rama

Botellas de agua pequeñas y vacías y una pelota de goma es todo lo que necesita para transformar la sala de estar en un boliche, y sin tener que usar esos zapatos incómodos, por supuesto. Seis botellas deberían bastar para bolos; si las botellas se caen con demasiada facilidad, llénelas con un poco de agua o pasta seca para un peso extra.

Tiempo de baile

La discoteca ha estado muerta y resucitada tantas veces que ya no estoy segura si está dentro o fuera de las tendencias. Pero sí sé que a los niños pequeños les encanta bailar, incluso si piensan que ″ Bee Gees ″ es una especie de bocadillo azucarado que les has estado negando. Baja las luces, cierra las persianas, entrega a cada niño una linterna (para el efecto discoteca completo) y una pequeña bufanda para girar con el ritmo. Escucha algunas melodías clásicas como ″ Dancing Queen ″ de ABBA, y ″ I Will Survive ″ de Gloria Gaynor, y siéntate cómoda a observar cómo se desarrolla la magia disco.

Fiesta en la playa de Barbie

Toma una colección de Barbies en bikini, toallas de playa (servilletas), protector solar (loción para bebés) y quizás un yate o dos (algunos Tupperware), y diviértete en la bañera. La opinión de mi hija: gafas de sol y una bebida tropical (jugo helado en una taza para sorber) hacen que la experiencia sea equivalente a unas vacaciones en St. Tropez.

Mini lavado de autos

Reúne todos los automóviles, camiones y naves espaciales de tu hijo para dar una limpieza profunda y detallada en su garaje local (la tina). Haz que los limpie con rociadores de plantas y botellas vacías.

Juego pirata

De alguna manera, la fiebre de Piratas del Caribe se ha extendido hasta el conjunto de niños pequeños. Hacer cualquier cosa, aunque sea remotamente como pirata, envía a muchos a imaginarse el mejor momento de sus vidas, así que prueba esta búsqueda del tesoro. Envuelve un montón de bloques de madera en papel de aluminio y escóndelos en la casa (no te vuelvas demasiado inteligente, recuerde con quién estás tratando). Dale a cada niño una linterna y una pequeña bolsa de papel, y rétalos a encontrar la plata enterrada.

Maravillas de la cinta adhesiva

¿Quién hubiera pensado que un humilde rollo de cinta adhesiva podría proporcionar tanta diversión? Haz una barra de equilibrio simulada en el piso de la sala, o pídele a tu hijo que coloree pedazos de cinta adhesiva con marcadores y que los use para ″ diseñar ″ su propia camiseta. Mi favorito: la casa de muñecas invisible. Coloca cinta adhesiva en forma de “plano de casa” sobre la alfombra y decora la casa con muebles de muñecas.

Picnic en la habitación familiar

Las cosas cambian cuando se sirve el almuerzo fuera de la cocina. Primero, tome tu canasta (no necesitas una canasta de picnic real; una canasta de lavandería servirá) y prepara algunos alimentos para picnic que los niños puedan “empacar” sin necesidad de recibir ayuda: cajas de jugo, botellas de agua, paquetes de pasas, queso en tiras, platos deshechables, servilletas. Mientras los niños están ocupados llenando la canasta, extiende una manta en la estancia y prepara algunos sándwiches. Luego desempaca tu picnic y observa cómo desaparece el almuerzo.

¡Tiempo de película!

Incluso en algún momento, el padre más creativo tendrá que recurrir a un buen rato de televisión. Guarda DVD’s que sólamente saques cuando hay mal tiempo para que la televisión en los días de lluvia sea un verdadero placer. 

¡Constrúyanlo juntos!

Durante mucho tiempo tenía la intención de construir una casa para perros usando planos comprados en Internet. Tenía la madera esperando en mi taller y cuando llegó un día de mal tiempo, hice que mi hijo se interesara en el proyecto y rompí la caja. Construimos una casita para perros en unas tres horas.

– Josh Gonze, Santa Fe, Nuevo México

Persíguelos en cámara lenta 

Perseguir a mi hija de 18 meses por la casa (especialmente si lo hago en cámara lenta) y hacerle cosquillas mientras la atrapo,  puede hacer que mi hija se divierta infinitamente.

– Daniel Feld, Brooklyn, Nueva York

Tiempo acogedor familiar

En un día lluvioso, nuestro hijo de 15 meses generalmente se mantiene ocupado llevándonos muchos libros para leerle. ¡También tenemos dos perros grandes que se vuelven locos en la casa y le brindan horas de entretenimiento!

– Neil Moore, Little Rock, Arkansas

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Gastos necesarios e innecesarios de los padres primerizos

Los retamos a que naveguen en las listas de accesorios de bebés de las tiendas en línea más visitadas. Van a encontrar una cantidad de objetos que ni se imaginan que existen mientras lo único que realmente necesita un bebé es dormir, comer y una cobija que lo mantenga calientito.

A veces es difícil mantenerse firme ante tantas cosas tentadoras que se presentan como “indispensables”. Pero va a ser clave para sus finanzas que aprendan a identificar aquello que el bebé necesita y las cosas de las que pueden prescindir. Si, además, aún no lo conocen, va a ser mejor que se tomen el tiempo de observar y averiguar qué es lo que necesita y qué no.

¿Cuna o bambineto?
Los bambinetos “moises” son una comodidad para los padres que probablemente no le darán uso después de los primeros meses, pero el corral portátil o la cuna son inevitables para la independencia del bebé.

Sacaleches y sacamocos
Ambos productos tienen considerables beneficios cuando se trata de optimizar el bienestar del bebé y de la madre. El sacaleches lo podría proporcionar sin costo el seguro de gastos médicos y si aprenden a darle uso, podrán organizar sus horarios de lactancia sin tener que estar atados al pequeño.

El “sacamocos” ayuda a limpiar las vías respiratorias del bebé sin la necesidad de tener que acudir al pediatra.

Calentador de leche y de toallitas húmedas
El bebé no espera que su toallita esté caliente para limpiarlo o que su leche esté a la temperatura perfecta. Calentando las toallas unos segundos en la secadora, o pasando el biberón a “baño María” por minutos, podría darles la misma efectividad sin tener que hacer un gasto innecesario. 

Jabón de ropa para bebés
Como podría causar alergias en el recién nacido, la mejor opción es comprar artículos de limpieza hipoalergénicos para toda la familia. Recuerden lavar toda la ropita con la que van a vestir a su bebé antes de ponérsela por primera vez. 

¿Leche materna o fórmula?
Elegir la leche materna como alimento principal del bebé podría crear un impacto positivo en la salud del bebé y un vínculo extraordinario entre ambos. Según un artículo publicado por Medela, se estima que las familias que siguen la práctica de amamantamiento como la medida principal para alimentar a su bebé, pueden ahorrar entre $1,200 y $1,500 en los gastos del primer año de alimento del pequeño.

Baby shower
Con la pandemia hemos aprendido que hay muchas formas de celebrar al futuro bebé y que se pueden organizar demostraciones de afecto que no sean tan costosas. Por ejemplo, reuniones zoom que además te permitirán incluir a familiares que viven lejos. Caravanas en auto u organizar un picnic informal en el parque son opciones viables con contacto limitado.

Pañales
Los pañales de tela podrían ahorrarles cientos de dólares, pero eso surgiría hasta el segundo año. Para los padres que trabajan o están limitados, los pañales de tela requieren de organización y tiempo para lavarlos, mantenerlos secos y reusarlos. Si lo que buscan es practicidad, los pañales desechables tienen un costo muy similar a largo plazo y sirven igual.

Procesadores de comida para bebés 
Aprender a hacer papillas y alimentos caseros podría ahorrarles suficiente dinero como para evitar la compra de un procesador de alimentos de bebé. Si el bebé come 4 veces al día y cada puré comprado tiene un costo de $1, podrían llegar a gastar aproximadamente $840 en siete meses.

Fondo de emergencia
Un fondo de ahorro para emergencias es siempre bueno considerarlo para futuras clases extracurriculares, incremento en seguros, ropa, vueltas al zoológico y más.

Ahorro para la educación
Añadir a la reserva un monto para la educación de sus hijos es un gran incentivo que sirve para cubrir desde sus inicios en guardería hasta los años de universidad.

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8 actividades que pueden hacer los niños de preescolar en primavera

¡Finalmente ha llegado el clima cálido! Disfruta de la estación primaveral con estas ocho actividades educativas y divertidas para los niños de preescolar. 

Por Ellen Neuborne / Fotos: Getty Images

Ha llegado la primavera y todos sienten una grave claustrofobia. Salgan de casa con estas ocho actividades divertidas para hacer en primavera con los niños de preescolar, que les ayudará a mejorar el crecimiento y desarrollo a lo largo del camino. 

1. Búsqueda del tesoro en el patio trasero

La próxima vez que den una vuelta por el vecindario, organiza una búsqueda del tesoro interactiva para enseñar a tu hijo de preescolar acerca de la primavera. Primero, que trate de escuchar los sonidos de la estación. Cuando escuche uno, puedes tacharlo de la lista de búsqueda del tesoro. Los sonidos pueden ser, por ejemplo, ranas o sapos, música que sale por la ventana abierta de un carro, el canto de un ave, niños jugando afuera, una podadora y un pájaro carpintero. 

También puedes señalar el panorama de la primavera, incluyendo una planta que sale del suelo, un árbol en ciernes, una flor en su esplendor, personas sentadas afuera, ventanas abiertas o alguien manejando una bicicleta. Si tu hijo de preescolar tacha todos los elementos de tu lista, recompénsalo con un premio— ¡como una ida a su heladería favorita!

2. Proyecto de collage y arte de primavera

A veces, la mejor manera de lidiar con el clima de primavera es en dosis pequeñas. Este tipo de actividad de arte primaveral para niños de preescolar brinda elementos al aire libre y puertas adentro, para que puedas tener un poco de aire pero no congelarte con las temperaturas cambiantes de la primavera.

Lo que necesitas:

  • Hojas de papel. Está bien si son blancas, pero también puede ser de colores
  • Crayones y lápices de colores. Los niños más grandes querrán probar con carbón pero ese material podrían ser muy desastroso para los pequeños artistas
  • Un bolso para llevar todos tus materiales de arte. Escoge un bolso grande en donde sea fácil sacar y meter cosas, como un bolso playero o un bolso grande de hacer las compras
  • Una hoja grande de papel para póster
  • Barra de pega
  • Tijeras

Cazar los materiales: Comiencen una caminata por el vecindario o por otro lugar por el que no hayan caminado recientemente, como un parque local o una zona comercial en el centro. Estén atentos a las superficies interesantes. Puede que vean la corteza de árbol, un banco del parque, empedrado o letreros, cualquier textura. Coloquen el papel sobre la superficie texturizada y froten el crayón o el lápiz de color por encima hasta que comience a formarse las imágenes. No se detengan—hagan tantos como puedan durante su caminata. Eso resultará en un collage más exitoso.

Hacer el collage: Al llegar a casa, difunde tu trabajo y admira tu colección. Luego, elige los mejores y saca las tijeras. Corta figuras de las que coloreaste y pégalas en tu póster. Puedes organizarlas en orden, dibujando un mapa coloreado de tu caminata. También puedes pegarlas al azar para que tengan un efecto más abstracto.

3. Comederos para aves de bricolaje

Otra actividad de primavera que pueden hacer los niños de preescolar es ¡un hecho por ellos mismos comedero para recibir aves  en el patio! Para comenzar, enjuaga una botella plástica de leche vacía y haz que tu hijo la decore con pintura, marcadores, pegatinas u otros materiales decorativos. Recorta un orificio dentro de la jarra de leche y llénala de semillas para aves. Pasa una cuerda delgada a través de la tapa, luego cuelga el comedero para pájaros de un árbol en el patio trasero. Cuando llegue un amigo emplumado a cenar, aprovecha esta oportunidad para enseñarle a tus hijos sobre aves y la naturaleza. 

4. Jardín de frutas y vegetales

El niño que no se cansa de jugar con palas, cubetas y camiones de volteo puede resultar tener buena mano para la jardinería. Escoge semillas de las frutas y vegetales favoritas de tus hijos, Pueden trabajar juntos y preparar el suelo y plantar las semillas. Tu hijo de preescolar no solo desarrollará habilidades motoras, sino que también aprenderá sobre ciencias ambientales y ecología. También comprenderá la causa y el efecto una vez que la comida crezca durante el verano y el otoño.

5. Carrera de obstáculos al aire libre

Si quieres mejorar el equilibrio de tu hijo de preescolar, su agilidad y confianza mientras disfruta del clima de primavera, ¡idea una carrera de obstáculos en el patio! A continuación, te presentamos algunas ideas:

Obstáculos: Coloca tubos flotadores en cajas de cartón volteadas que sean de una altura sobre la que tus hijos pueden saltar, sugiere Amy en Exploremos. ¿Tienes niños súper pequeños? Entonces, coloca unas toallas de playa enrolladas sobre la grama para que puedan saltar sobre ellas.

Salto en la acera: Ve a la entrada de la casa o la acera de enfrente para esta actividad. Pensando en los saltos largos, prueba las habilidades de tus hijos de salto y balance con esta actividad creada por Jennifer en The Craft Patch, (El Parche de Manualidades). Dibuja varios círculos en el suelo con tiza y haz que los niños salten de círculo a círculo sin pisar fuera de los círculos.

Carrera de triciclos: Coloca cubos u otros obstáculos en la vía o en la acera y dibuja un recorrido con tiza para señalarle a los niños cómo deben rodear los obstáculos hasta llegar a la meta. Haz que cada ciclista haga el recorrido por separado, llevando el tiempo que les toma hacerlo.

6. Colección de mariposas

Coleccionar mariposas vivas es una forma maravillosa para que los niños sientan entusiasmo por la naturaleza—y todo lo que necesitas es una red y un recipiente ventilado para devolver a estas criaturas aladas a casa. Echa un vistazo a los pasillos de juguetes y de temporada: Muchas tiendas tienen hábitats de mariposas, contenedores de malla livianos y plegables que son perfectos para llevarlos al campo y ver cómo son atrapadas. También puedes convertir esto en una actividad de matemáticas para los niños de preescolar: Puedes preguntarles, ¿cuántas mariposas naranjas hay en el recipiente? ¿Cuántas alas hay en total?

7. Libro de primavera hecho a mano

¿El clima está muy frío y lluvioso para hacer actividades al aire libre? Entonces, anima a tu hijo de preescolar a escribir su propia historia primaveral. Es más fácil de lo que pudieras pensar. “Para los más pequeños, puedes pedirles que escojan imágenes de una revista o de internet. Recórtenlas o imprímanlas y péguenlas en las hojas y luego pídele a tu hijo que narre una historia acorde con las imágenes”, dice Wendy Lawrence, de Nashville y madre de dos hijos que escribe blogs acerca de libros para niños en The Family That Reads Together (La Familia Que Lee Unida). Anima a tu hijo a hablar acerca de la estación de primavera en su historia—flores que nacen, los juegos al aire libre, aves e insectos, etc. ¡Sin duda, alimentará su entusiasmo para la próxima estación!

8. La Rayuela

Por supuesto, puedes enseñarle a tu hijo este juego clásico para jugar en la entrada de la casa. Pero si hace mucho frío, puedes alargar la vida útil de la esterilla de yoga y haces una versión puertas adentro de este juego. Tomas una regla y un bolígrafo, dibujas ligeramente una rayuela en la esterilla, luego cubres las líneas con tiras de cinta adhesiva (puedes usar rollos de cinta adhesiva y hojas compradas en una tienda de manualidades). Puedes añadir diseños a cada cuadro utilizando más cinta. Para hacer la “piedra” que lanzarán en este juego puertas adentro, llene un calcetín de su hijo con arroz hasta la mitad y ate un nudo.

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Decodificar los ruiditos y soniditos graciosos de tu bebé

Texto: Tamekia Reece

Traducido por Ana Cristina González I Foto: Getty Images

Escucha con atención

Los bebés lloran. Lloran mucho. Después de todo, es la mejor manera que tienen para comunicarse contigo. Pero entre gemidos, probablemente has notado que tu bebé prueba con otros sonidos. De hecho, tu bebé creará una variedad de sonidos en su primer año—desde sonidos agradables hasta los que son bastante extraños.

“Los bebés son muy sociables”, dice Prachi Shah, M.D., pediatra especialista en desarrollo del Hospital de Niños de Texas en Houston. “Hacer diferentes sonidos es su forma de establecer un vínculo contigo y comunicarte lo que quiere y necesita”. Esos sonidos que a veces son extravagantes también son una señal de que tu bebé está desarrollando las habilidades que necesita para estar listo para hablar. ¿Pero qué significan sus sonidos? Nuestra hoja de trucos le ayudará a decodificar su comunicación.

Chillidos

Estos sonidos agudos llamarán tu atención todo el tiempo. Los chillidos generalmente significan que tu pequeño está encantado (como en el juego de Cucu Trás), pero también puede indicar que no está emocionado (ten en cuenta, por ejemplo, el chillido que desata cuando le corta las uñas). Así que si el chillido no se detiene, asegúrate de que no esté incómodo.

Para estimular la recién descubierta habilidad de tu bebé, no tiene que chillar. Es más útil responder a lo que inspira su entusiasmo: “¡Vaya! Te gusta cuando mamá sopla burbujas”. Tu bebé todavía no entiende por completo lo que dices pero puede captar tu tono y notar tus expresiones faciales. Este tipo de emisión y respuesta es una de las mejores maneras de impulsar el desarrollo del lenguaje de tu bebé, dice el Dr. Shah. Utilizar el vocabulario para describir lo que está sintiendo tu bebé lo ayudará a captar palabras, entender sus sensaciones y aprender los ritmos de la conversación.

Gruñidos

Probablemente, al inicio, escuches este ruido gutural cuando tu bebé está defecando, pero también puede hacerlo en otros momentos para aliviar la tensión o para expresar frustración o aburrimiento. A medida que tu bebé crece, sus gruñidos pueden convertirse en exigencias. “Al final del primer año, tu bebé emitirá gruñidos, señalando o no, para indicar que quiere algo para lo que todavía no tiene palabras”, dice Roberta Golinkoff, Ph.D., profesora de Educación, Psicología y Lingüística de la Universidad de Delaware en Newark. Presta mucha atención cuando sospeches que tu bebé no se está desahogando. Si ve que respondes a sus solicitudes, comprenderá que el lenguaje puede equivaler a acciones.

Rugidos

Aunque este ruido gutural no es tan común como otros sonidos de bebés, en los primeros seis meses muchos bebés gruñen—y no significa que estén desatando su animal interior. Al principio, es solo un reflejo, como llorar o gorgotear. Pero quizás tu pequeño comience a hacer sonidos rugiendo (grrr) a propósito porque le gusta la sensación que eso produce en la garganta, dice Diane Paul, Ph.D., directora de patología del habla y el lenguaje Asociación Americana del Habla, Lenguaje y Audición.

A medida que tu bebé crece, es posible que haga rugidos para expresar disgusto, como cuando no quiere que la Tía Gretchen lo bese o cuando está molesto porque no le das la comida lo suficientemente rápido. Si le gruñes en respuesta, será un indicativo de que lo entendiste—y es divertido.

Risitas

Cuando tenga alrededor de cuatro meses, tu pequeño puede que te sorprenda con unas pequeñas risitas o incluso con una plena carcajada. Al principio, las risitas y carcajadas son una respuesta física a algo que estás haciendo, como hacerle cosquillas en las rodillas o soplar aire en su estómago. Más tarde, cuando tu bebé se ríe de algo externo— por ejemplo, la expresión de tu cara cuando arroja toda su comida al suelo—significa que está comenzando a desarrollar su sentido del humor y sin duda, te encuentra divertida. Estimular su nueva vena humorística es fácil: Solo continúa haciendo cosas graciosas.

Suspiros

Tu hijo comenzará a suspirar de forma natural cuando tenga pocas semanas de nacido porque es una buena sensación y le gusta tu reacción. De hecho, es posible que suspirar sea en realidad útil: Puede ser la forma en la que tu bebé se relaje y te comunique que está contento. Así que prueba respondiendo de la misma manera usando diferentes longitudes y tonos y dándole tiempo para que te imite.

Balbuceo

No te sorprendas si escuchas a tu bebé concentrado en un monólogo completo, en su propio idioma. Los bebés comienzan a balbucear aproximadamente entre los cuatro y seis meses, produciendo un flujo constante de diferentes sonidos de vocales y consonantes que parece que podrían ser palabras, pero que en realidad no lo son del todo. Tu hijo comenzará a producir los sonidos más fáciles, como “p”, “b” y “m”, según Diane Paul de ASHA. Al principio, escucharás un montón de “pu pupus” o “bububus”.

Luego de que tu bebé haya tenido más práctica, escucharás otras variaciones y puede producir grupos de sonidos como “tata, baba, bee bee”. Estos son los precursores del habla, así que “mumu” puede convertirse en “mamá” y “tata” puede convertirse en “tetero”.

Puedes hacer muchas cosas: Cuando haga una pausa, balbucea en respuesta. Prueba nuevos sonidos y tonos para ver si intenta imitarlo e inventa balbuceos. Ser receptivo te ayudará a enseñarle los patrones del habla y la conversación.

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jueves, 30 de septiembre de 2021

La mejor edad para embarazarse, según las mamás

¿De verdad existe un “tiempo ideal” para embarazarse? Resulta que cada persona a la que le preguntas probablemente te dará una respuesta diferente, pero hazle caso a estas madres que ya han pasado por eso y tienen información de primera mano.

Por Jenn Sinrich / Foto: Getty images

Poder crear vida es sin duda uno de los regalos más hermosos que se les ha otorgado a las mujeres pero este regalo llega con un reloj ruidoso que no deja de marcar las horas. De hecho, sería difícil encontrar una mujer que no se sienta incómoda con su reloj biológico y que sus posibilidades de quedar embarazada y formar una familia están en contra. Sin embargo, si bien una mujer puede estar en su mejor momento fértil en sus veintes, para muchas mujeres este no es el mejor momento para afrontar un embarazo y la maternidad. Algunas mujeres ni siquiera están listas en sus treinta. Es por eso que la mayoría de los expertos y las madres concuerdan que no existe la edad perfecta para embarazarse.

“Mientras más joven eres, menos dinero y recursos tienes para cuidar de un niño y apenas estás empezando tu carrera como para soportar la licencia por maternidad y tiempo libre para dedicarle a los niños pequeños”, dice Wendy C. Goodall McDonald, M.D., ginecobstetra de Chicago, Illinois. “Mientras eres más adulta, más dinero tienes pero más dinero que necesitarás para pagar a especialistas en fertilidad si lo necesitas para poder embarazarte”.  Además, la Dra. McDonald señala que mientras más adulta eres, eres más propensa a encontrarte en la generación sándwich, que cuidas tanto a tus padres como a tus hijos a la misma vez.

Por supuesto, el momento óptimo para una mujer embarazarse es cuando esté lista—físicamente, emocionalmente, mentalmente y financieramente—y este momento varía mucho con cada mujer. Para ayudarte a determinar cuál es la edad perfecta para que te embaraces, les preguntamos a los expertos y a las mamás reales que compartan sus conocimientos y experiencias para cada rango de edad.

Antes de los veinte

Obviamente, este rango de edad no es el ideal para la mayoría de las mujeres pero es indudable que estás en la etapa más fértil que lo que estarás a una edad madura. “También es muy probable que tengas menos peso que contribuye a disminuir los riesgos de complicaciones como diabetes gestacional e hipertensión”, explica el Dr. McDonald. “Sin embargo, de manera irónica, los índices de preeclampsia son los más altos en los extremos de las edades—adolescente y mujeres a finales de los treinta y principios de los cuarenta—así que si todavía no estás en los veinte, también corres este riesgo. Las preocupaciones financieras que llegan con criar a un niño también reinan en este grupo de edad.

A pesar de que Phylicia I., de 29, de Atlanta, Georgia, se casó cuando se embarazó, a la edad de 18 años, dice que todavía tenía la mentalidad de una niña. “Estaba extremadamente sensible y confundida con respecto a cómo ser mamá tan joven”, afirma. “No me malinterpreten, mis hijos eran y todavía son un regalo de Dios y cambiaron mi vida para mejor pero es complicado ser madre cuando todavía te falta madurar”. También aprendió en el camino que el embarazo y la paternidad podrían haber sido menos estresantes si hubiera esperado un poco más para tener a sus hijos porque ahora dice que tiene mucho más conocimiento, es paciente y está dispuesta a tomarse el tiempo para ser madre.

Entre los 20 y 24

La mayoría de las mujeres en este rango de edad, todavía son muy fértiles y tienen un 25 por ciento porcentaje estimado para quedar embarazadas cada mes. Todavía las finanzas pueden ser una carga común, ya que la mayoría de los hombres y mujeres a principio de sus veintes, siguen pagando los préstamos estudiantiles y lanzando un poquito de dinero, si acaso, a sus ahorros.

Bianca D., de 27, de Orlando, Florida, tenía 20 años cuando tuvo su hija de ahora siete años y 25, cuando dio a luz a su hijo que ahora tiene 23 meses de nacido. Aunque se encontraba todavía cursando estudios en la universidad, pudo graduarse teniendo un asombroso apoyo. “El embarazo fue mucho más fácil para mi cuerpo la primera vez porque era un poco más joven y estaba en mejor forma”, dice ella. “Para el momento de mi segundo embarazo, ya había pasado de tener una carrera a tiempo completo en la industria del mercadeo a ser una emprendedora que trabaja desde casa, así que estaba menos activa y mi vida era más estresante”. Además, tuvo complicaciones y una recuperación más larga con su segundo embarazo, lo cual ella le atribuye a una mezcla entre edad y estilo de vida. Tiene la convicción de que no existe nunca el “momento indicado” para embarazarse y dice que “ya sea que se programe o no, nunca será fácil”.

Entre los 25 y 29

Médicamente hablando, la cantidad de ventajas y desventajas son la misma en cuanto a quedar embarazada a mediados de los veinte. La mayoría de las mujeres siguen teniendo un 25 por ciento de probabilidad de lograr quedar embarazada cada mes.

Krystal R., de 29, de Miami, Florida, decidió embarazarse justo después de casarse, a la edad de 27 años, a pesar de que muchas personas le aconsejaron esperar. “Lo que las personas no sabían es que mi esposo y yo ya lo habíamos hablado durante años—era algo que queríamos”, dice ella. “De verdad me encantó tener a mi hija a los 27—me sentía joven, confiada, llena de energía y lista para ser la mejor madre que podía ser”.

Aunque Madelyn M., de 30, de Atlanta, Georgia, tuvo su primer hijo a los 28, se sigue sintiendo presionada, sobre todo por su familia, que le dice que debe comenzar a intentar tener el segundo. “Como crecí en el seno de una familia hispánica, siento la presión de tener todos mis hijos antes de estar a mediados de mis treinta”, afirma. “La sociedad pone mucha presión sobre nosotras pero concuerdo en que tener hijos a mediados de los veinte, te da cierta flexibilidad y no te hace sentir que debes expulsar bebés uno tras otro”.

Entre los 30 y 34

“Una vez que llegas a los 30, sobre todo a los 35 y más allá, comenzamos a ver que la fertilidad disminuye pero eso es refutable—y si todavía estás ocupada haciéndote una carrera o no has encontrado a tu pareja perfecta, no deberías presionarte con embarazarte solo por tener un hijo”, dice Mary Jane Minkin, M.D., profesor clínico de obstetricia y ginecología en la Universidad de Yale. “Sin embargo, también debes tener en cuenta cuántos niños quieres”.

En cuanto a las ventajas, embarazarse a principio de los treinta les permite a las mujeres tener tiempo suficiente para disfrutar de sus años de adultez, explorar sus carreras y conocerse a sí mismas. Este fue el caso de Kelly M., de 46, de Suffern, Nueva York, quien tuvo su primer bebé a los 34 años. Ella cree que en definitiva hay ventajas al esperar hasta ser más adulta y tener otras experiencias de vida. “Definitivamente no estaba preparada para ese tipo de compromiso cuando tenía 20 años, cuando todavía tenía mucho que quería lograr y no dejarlo en un segundo plano hasta que los niños fueran mayores”, dice ella.

En el caso de Meghan E., de 37, de Richmond, Virginia, embarazarse a los 32 le dio el tiempo que necesitaba para hacerse una carrera y sentir que tenía una base sólida emocionalmente. “No hay duda de que incluso en los mejores embarazos y con los bebés más fáciles, es necesario reducir la cantidad de trabajo, aunque sea temporalmente, pero dediqué unos cuatro años completos a construir un nombre para mí, así como una base sólida de clientes leales y eso me permitió dar un paso atrás cuando lo necesitaba”, dice ella. Dicho eso, reconoce algunos inconvenientes de esperar hasta los 30 años. “Sabía que solo tendríamos 1 o 2 niños, así que no estaba apurada pero si alguien quiere tener más de dos o está interesada en dejar años de por medio entre cada hijo, entonces debe considerar comenzar antes”.

Entre los 35 y 39

Desafortunadamente, es verdad que la fertilidad comienza a disminuir sustancialmente a la edad de 32 años, y más rápidamente cuando cumples 37. Además, los índices de éxito de los procedimientos de fertilización, como la fecundación in vitro, también comienzan a caer, sumándole a eso el costo del tratamiento, señala el Dr. McDonald. “Los riesgos para la salud también comienzan a aumentar, como la hipertensión, la diabetes en el embarazo y la preeclampsia, así como las tasas de anomalías cromosómicas (aunque la tasa sigue siendo inferior al 1 por ciento a la edad de 40 años)”. Las mujeres en este rango de edad deben considerar buscar ayuda de su ginecólogo o especialista endocrinólogo reproductivo después de intentarlo durante seis meses.

Mónica B., de 43 años, de Northport, Nueva York, disfrutó haber tenido a sus dos hijos a los 35 y 37 respectivamente porque le dio más tiempo para madurar y estar más estable económicamente. “Por donde me encontraba en mi carrera para el momento en que tuve a mi hijo, tuve la experiencia y el conocimiento para comenzar mi propio negocio de consultoría para poder ser mi propio jefe y diseñar mi propio horario, cosa que no habría podido hacer unos años atrás”, dijo. “Yo diría que el único inconveniente es que parece que llevo varios años con todas las mamás que me rodean, lo que me hace sentir un poco desconectada. Todavía me invitarían a la noche de las mamás, pero siempre había algo en nuestras conversaciones que subrayaron la brecha de edad”.

Entre los 40 y 45

A los 40, las probabilidades para una mujer saludable de quedar embarazada cada mes son menos del cinco por ciento. Sin embargo, las preocupaciones más grandes en este rango de edad son los riesgos médicos que implica. “Las mujeres menos a 40 años tienen complicaciones al principio del embarazo, como embarazos ectópicos y pérdidas, y también complicaciones que aparecen más tarde en el embarazo como preeclampsia, diabetes, problemas de placenta como placenta previa, peso bajo al nacer y trabajo de parto prematuro, así como también índices alto de muerte fetal”, explica Anate Brauer, M.D., endocrinóloga reproductiva del centro Greenwich Fertility and IVF Centers y profesora auxiliar de ginecobstetricia de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York. “Todos estos riesgos aumentan si la mujer tiene condiciones previas como hipertensión, diabetes u obesidad”. Además, la Dra. Brauer señala que los embarazos múltiples como de gemelos o trillizos, que son comunes cuando la mujer pasa por tratamientos de fertilidad, aumentan significativamente estos riesgos.

Suzana S., de 43, de Astoria, Nueva York, tuvo a su hija un mes después de su cumpleaños 41—y no cambiaría la elección del momento por nada en el mundo. “Estoy complacida de haber tenido a mi hija cuando la tuve porque tuve muchos años para explorar el significado de mi propia vida y definirme”, dice. “Por mis experiencias de vida, sé que puedo ayudar a mi hija a examinar cuidadosamente todo lo que aturde su vida para finalmente descubrir los que es verdadero y hermoso para ella, para vivir una vida que tiene un norte y amor”.

En definitiva, los expertos y las madres concuerdan en que no hay una respuesta correcta a la pregunta, “¿Cuál es la mejor edad para quedar embarazada?” Biológicamente, la respuesta probable es al inicio de los veinte; sin embargo, hay muchísimos factores que deben tomarse en cuenta, muchos de los cuales difieren según la persona. El mejor plan de acción es hacer lo que creas que está bien para ti—sea lo que sea.

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Tus oportunidades de quedar embarazada cada día del mes

Cuando las relaciones sexuales coincidan con tus días de ovulación más fértiles, aumentarán tus probabilidades de quedar embarazada. Conocer cada fase de tu ciclo hará que logres concebir más rápido y con mayor facilidad.

Por Holly Eagleson / Texto: Getty Images

Para dar en el blanco en la procreación, debes apuntar a ciertos puntos óptimos de fertilidad en tu ciclo. A continuación encontrarás una guía de las mejores posibilidades de quedar embarazada durante el mes para que pueda planificar de acuerdo a eso. 

Oportunidades de quedar embarazada durante tu menstruación

En sí, la menstruación es la muda del endometrio, la membrana interna del útero. En el caso de la mayoría de las mujeres, la menstruación dura de tres a siete días. En el tercer día, aumentan los niveles de progesterona y estrógeno y trabajan en función de reconstruir tu endometrio. En el cuarto día, los folículos comienzan a madurar rápidamente y eso significa que los ovarios comenzarán a prepararse para liberar óvulos. 

A menos que ovules temprano (el promedio del momento de la ovulación es 14 días antes del comienzo de la menstruación—monitorea tu período usando un cuadro de temperatura corporal basal o un test de ovulación), hay pocas probabilidades de que haya óvulos que trabajen con la esperma de tu pareja en esta fase de tu ciclo. 

Tus probabilidades de concebir: Son casi cero. Sin embargo, no es perjudicial tener relaciones sexuales, y algunas mujeres ven la menstruación como un descanso de los rigores del sexo frecuente para procrear.

Oportunidades de quedar embarazada después de tu menstruación

“Recomiendo tener relaciones frecuentemente—dos o tres veces a la semana pero un día sí y otro no, si es posible—poco después de que dejes de menstruar para cubrir la fase de la pre-ovulación”, dice Kelly Pagidas, M.D., especialista en fertilidad del Centro de Reproducción e Infertilidad Women & Infants de Providence.

Esta es la razón: Cerca del día siete de tu ciclo, verás flujo vaginal que parece un poco elástico al tacto. Dentro de unos días, se volverá blanco y cremoso, una señal de que de nuevo estás en tu etapa fértil. Esto no quiere decir que el óvulo ya haya sido liberado, pero indica que la ovulación está en camino y que el moco cervical es un ambiente amigable para los espermatozoides.

Recuerda que puedes quedar embarazada justo después de tu menstruación, incluso si no estás ovulando todavía. Eso ocurre porque el esperma puede vivir hasta cinco días si está atrapado en el moco cervical fértil—así que es conveniente tener algunos de esos nadadores en el lugar. “Un estudio reveló que las personas que tienen relaciones sexuales solo una vez durante esta fase, incluso de cuatro a cinco días antes de la ovulación, pueden quedar embarazadas”, dice Steven R. Bayer, M.D., un endocrinólogo reproductivo de la clínica de fertilidad Boston IVF en Boston.

Tus oportunidades de concebir: Son buenas. Un óvulo técnicamente no se libera en esta fase pero debes establecer una rutina sexual en caso de que hayas comenzado a ovular más temprano de lo planeado.

Oportunidades de quedar embarazada durante la ovulación

¡Bienvenida al mejor momento para la concepción! Independientemente de lo que dure tu menstruación, la ovulación generalmente comienza unos 14 días antes de tu próximo período programado. Cuando esto ocurre, la temperatura de tu cuerpo aumenta aproximadamente medio grado (detectado por un termómetro corporal basal) —pero ten en cuenta que además sucede luego de que ya estás ovulando y ya podría ser demasiado tarde para concebir. 

“Es por eso que los test de ovulación se han vuelto tan útiles”, explica el Dr. Bayer. Estos kits detectan un aumento repentino de la hormona luteinizante (LH) que ocurre aproximadamente 36 horas antes de la ovulación. Después de que el kit de prueba muestre este aumento, el Dr. Bayer recomienda tener relaciones sexuales en las próximas 24 a 36 horas. Los espermatozoides pueden sobrevivir durante algún tiempo en el tracto reproductivo, por lo que estarán listos para encontrarse con el óvulo una vez que se liberen durante la ovulación.

Otra buena señal de la fertilidad es el cambio en la consistencia del moco cervical. “Verás que la cantidad de flujo vaginal aumenta y tiene la consistencia de claras de huevo, que es una señal de que es el momento perfecto para tener relaciones sexuales”, dice el Dr. Bayer. Puedes examinar tu flujo metiendo el dedo índice y pulgar en tu vagina para obtener una muestra, luego une el dedo índice y pulgar. Si la consistencia es delgada y se riega fácilmente entre los dos dedos, entonces estás lista para comenzar.

Tus oportunidades de concebir: Altas, si estás teniendo relaciones dentro de las 36 horas de detectar una subida de LH. Los óvulos que se liberan no viven más de 12 horas. De hecho, es mejor que los espermatozoides encuentren tu óvulo dentro de las cuatro a seis horas luego de haberse liberado. Los datos muestran que tener sexo cada dos días es tan efectivo como hacerlo todos los días, por lo que no hay necesidad de volverse locos y estar ocupados cada hora (¡a menos que realmente lo deseen!).

Oportunidades de quedar embarazada luego de la ovulación

También conocida como fase lútea, esta última parte de tu ciclo dura un mínimo de 12 días y un máximo de 16 días. La progesterona comienza a subir, lo que indica que los ovarios no necesitan liberar más óvulos este mes. El moco cervical se secará y creará un tapón para evitar que entren más espermatozoides en el útero.

Los óvulos fertilizados tardan unos seis días en viajar a su útero. Si uno se implanta en su endometrio, comenzará a ver el aumento de la gonadotropina coriónica humana (hCG), la hormona que se mide con pruebas de embarazo caseras, dentro de una semana.

Tus oportunidades de concebir: Bajas. Una vez que se libera el óvulo, no es mucho lo que se puede hacer hasta el otro mes. Sin embargo, sin duda ¡no es perjudicial tener relaciones si estás de ánimo!

No te preocupes si es hora de que tu ciclo comience de nuevo y todavía no estés embarazada. Es posible que no hayas registrado tus días más fértiles con precisión, en cuyo caso los espermatozoides de tu pareja nunca hayan tenido la oportunidad de hacer su magia. La inmensa mayoría de parejas que han estado intentando concebir lo hacen en un año y solo la mitad logra su objetivo a los seis meses. Habla con tu médico o un especialista en fertilidad sobre cualquier inquietud con respecto a tus posibilidades de quedar embarazada.

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